“Quienes dejaron entrar e ingresar armas, municiones, quienes dejaron ingresar gasolina, combustibles fueron nada más y nada menos que los de la Policía (Nacional)” a la cárcel femenina de Támara para que ocurriera la masacre donde murieron 46 reclusas, denunció la subsecretaria de Seguridad, Julissa Villanueva.
Villanueva indicó que de todo ello estaba al tanto el entonces director de la Policía Nacional, comisionado Gustavo Sánchez, y ahora actual secretario de Seguridad, indicando que el manejo de las cárceles estaba bajo control del máximo jefe policial y de la cúpula del Instituto Nacional Penitenciario (INP).

